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Cálidos saludos de Paz. Bienvenidos al nuevo formato del Boletín de los Círculos para la Paz que se publicará desde ahora dos veces al año: en Primavera/Verano y Otoño/Invierno. Este cambio ha sido establecido en julio de 2006, en la reunión del Consejo de directores de la OTS que apadrina este proyecto. Otras modificaciones incluyen la segregación de la Red de Acciones para la Paz, mientras, los proyectos de arte y jardinería continuarán. En este boletín, aparecerá más información acerca de estos dos grupos. A la llegada del solsticio de invierno, una vez más tendrá lugar aquí, en la oficina de los CPP, la ceremonia de la hoguera de paz. Por favor, continuad enviando noticias del trabajo por la paz de vuestras áreas geográficas. Por ejemplo, Susan Noble de Christchurch de Nueva Zelanda, nos dice que ha asistido a la ceremonia de inauguración de la “Campana de la Paz Mundial” de esa ciudad, el 2 de octubre. La campana es una réplica de la Campana de la Paz Mundial original donada a las Naciones Unidas en 1954 y es una de las 19 esparcidas por el mundo. Está fabricada con monedas y medallas de 106 países, incluido Nueva Zelanda, que se ha comprometido en la expansión de la paz mundial. Christchurch es la “ciudad oficial de la paz” en el país. La campana se usará en todas las ceremonias de paz. |
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IN MEMÓRIAM. Con gran pesar anunciamos la muerte de Emmanuel
Petrakis el día 11 de octubre en Francia. Emmanuel fue durante mucho
tiempo un miembro dedicado a esta organización; un alma valiente y
brillante, con verdadero capital para nuestro trabajo. Le echaremos de
menos.
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paz comienza conmigo, en mi propio patio. Es algo personal y saludable
pasear por mi jardín dejando que el entorno rodee de paz mi corazón.
Vive y crece dentro de mí extendiéndose hacia quienes viven a mí
alrededor. Estos sentimientos han de ser conseguidos y cuidados, pues de
otra forma el sentimiento no perdurará. Cuando me encuentro sumida en
una gran pena, este sentimiento me lleva más allá del sufrimiento y me
da valor para seguir y tener paz interior. - Margaret Knight, Nueva Zelanda- Muchas veces cuando hablamos de aspectos del medio ambiente, nos inclinamos a pensar acerca de los problemas que nos afectan a escala planetaria, tal ocurre con la crisis actual del calentamiento global. La enormidad del problema nos puede sobrepasar paralizándonos hasta la inacción. No obstante, un sencillo paso al exterior puede ofrecernos grandes oportunidades de practicar buenos principios medioambientales y así ayudar a aportar resultados positivos. ¿Hasta qué punto está usted informado de los asuntos medioambientales locales? ¿Conoce Ud. cuando sus autoridades locales van a votar sobre asuntos importantes? ¿Dónde vierte su ciudad la basura? ¿Funciona en su ciudad un programa de reciclaje? ¿Cuántos de sus vecinos usan servicios de jardinería que emplean pesticidas peligrosos y químicos en los jardines de la vecindad? ¿Cuántos de sus vecinos conducen coches movidos por gas? ¿Es puro o impuro el aire en su ciudad? ¿Cuántas personas de su provincia sufren enfermedades como el asma por la calidad del aire? ¿Existen plantas de energía nuclear en su proximidad que puedan dejar escapar basura radioactiva en los alrededores? ¿Obliga su autonomía al control de los gases en los vehículos? Éstos, son sólo unos pocos de los muchos asuntos obvios que todos deberíamos saber y que requieren seamos unos ciudadanos informados y vigilantes de nuestro entorno. Aquí en la oficina de los Jardineros para la Paz, la rápida pérdida de espacio verde, particularmente el fértil de las granjas para la construcción de edificios, es el mayor problema. Mucha gente joven no quiere continuar con la tradición familiar de las granjas como una carrera y venden el terreno. Algunos agricultores venden porque no pueden seguir pagando los impuestos de su propiedad o se dan cuenta de que no pueden competir con las grandes compañías agrícolas. Los promotores compran cada metro libre y convierten, el una vez espeso paisaje, en mega edificios de cemento, beneficiosos para ellos, pero absolutamente faltos de armonía con el ambiente natural. Las laderas de las montañas faltas de los medios que detienen el agua, de los árboles y de las partículas absorbentes de la parte inferior del suelo, dejan que discurra demasiada agua de lluvia facilitando que se produzcan inundaciones en áreas próximas. El excesivo tamaño de los edificios con muchos cuartos de baño, jacuzzis, etc. extraen agua de los depósitos naturales ya existentes explotados, forzando a parte de la población a perforar de forma onerosa nuevos pozos. Los recién llegados a la “vida rural”, a menudo llevan a sus nuevos vecinos a cambios sobre lo ya existente, siendo la primera exigencia la instalación de luces en las calles donde antes no existían; contribuyendo a la polución lumínica nocturna. Se erradica la vegetación a favor de variedades que tienden a favorecer el paisaje y permiten la llegada de especies invasoras. Los hogares sufren restricciones con ordenanzas para proteger la llamada “estética” en el vecindario como el no plantar jardines y no tender ropa al exterior para secar, lo que termina por ser prácticas ecológicamente inadecuadas por sí mismas. Los animales nativos, expulsados de su desprotegido hábitat, caen víctimas de la circulación en las carreteras o mueren en la competencia por la alimentación y el abrigo natural. Así, el efecto creciente creado por la distorsión del equilibrio natural, afecta a la madre natura de muchas formas. El efecto sobre los humanos es más sutil pero sin duda dañino. Cuando tratamos de “dominar” a la naturaleza en la forma en que lo hace el desarrollo de la construcción de edificios, cesamos de vivir en armonía con nuestro entorno natural. La naturaleza se convierte para nosotros en una entidad no viva, algo que existe fuera de nosotros en lugar de dentro, alrededor y a través de nosotros. Los humanos, atrapados por esta política pueden ser insensibles al dañar el mundo natural en el que viven. No es extraño que esto sea un gran motivo de insensibilización también hacia las personas. Por tanto, continuamos luchando por nuestros espacios verdes aquí y tratamos de educar a los demás acerca de su valor. Esto, va adquiriendo mayor importancia y, algunas veces, la mayor contribución que podemos hacer, es comenzar en nuestros propios jardines. |
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Por David Allen Stringer, Inglaterra |
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El Instituto para la Síntesis Planetaria es un
departamento de la Universidad para la Síntesis Planetaria, situado en
Ginebra, Suiza. El último año, el Instituto elaboró una lista de siete
tareas “a las que se enfrenta la humanidad en el camino hacia una
civilización y cultura mundial más armónica con las leyes naturales”.
Estas siete tareas “que se han de realizar para el bien común” están en
línea con los CPP y, así las enumeramos y explicamos brevemente,
acotando parte de sus manifestaciones. |
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| Fernando Pérez Martín - c/ Ríos
Rosas nº 25, 1º Dcha. - 28003 Madrid Tel 91-442.36.82 e-mail: ste_rakoczy@yahoo.es www.otshispania.org |
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JUNIO 2007
Nombre_______________________________________________________________ Deseo pertenecer a los GPP y recibir el Boletín que se
edite. |
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