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LA FRATERNIDAD EN EL SER
HUMANO
Este es el primer objetivo de la S.T;
FORMAR UN NÚCLEO DE FRATERNIDAD UNIVERSAL, SIN DISTINCIÓN DE RAZA,
CREDO, SEXO O COLOR,
y que se distingue bien al estudiar y practicar el 2º Objetivo de la S.T.,
que es el estudio comparativo de las religiones, filosofías y ciencias.
Fraternidad es; solidaridad, altruismo, filantropía, justicia, bondad,
cualidades que reúne el Amor Universal.
Veremos la Fraternidad de nuestros días, la que supuestamente
practicamos a diario, y que debemos practicar, y que en muchos casos tan
solo se queda en palabras huecas sin siquiera analizar el sentido de la
palabra. Cuando reflexionamos o estudiamos el sentido de la palabra, se
queda tan solo en eso, en lo que deberíamos hacer, pero que no hacemos,
no solo a diario, sino incluso entre los mismos miembros de la S.T, lo
cual supone doble sanción, porque nosotros, no solo defendemos de
palabra este objetivo de la S.T., sino que además, lo estudiamos.
El arquetipo de Fraternidad, es intelecto separativo, engaños,
conflictos de intereses, hipocresía, mentiras, egoísmo, disimulos, en
definitiva eludir la actuación de fraternidad.
En muchas ocasiones, damos un consejo, sin que nos lo pidan y esto
molesta al aconsejado, o simplemente sabemos que una persona querida por
nosotros va a cometer un error, ¿y que debemos hacer? ¿Esperar a que
cometa el error y luego recriminarle o decir que es su K y que se lo
merecía?. No parece este un camino adecuado. Lo más sensato sería
hacerle comprender mediante un ejemplo práctico, una acción del pasado,
un error de uno mismo. Este ejemplo que he expuesto, es simplemente para
demostrar que nuestra mente, nuestro pensamiento es tan poderoso y
sutil, que con facilidad se va por el camino que favorece a nuestros
intereses, y muy difícilmente se ponen en el lugar de la persona que
está pasando por un apuro o que necesita un consejo o una ayuda de
acuerdo a sus necesidades. Es por esto que es difícil la autentica
fraternidad, porque fraternidad, es hermandad, es generosidad, es
aplicar a diario, lo que cada uno de nosotros, queremos para nosotros
mismos. Nos amamos, pues amemos a nuestros hermanos con la misma
intensidad y calidad que a nosotros mismos. “No hagas a los demás, lo
que no quieras para ti mismo”.
Erradas están aquellas personas que se creen en el camino de la
espiritualidad, en el sendero, porque estudian Yoga, Teosofía o
cualquier otro tema afín a las verdades ocultas, a la Sabiduría Divina,
pues acostumbran a actuar a la contra de los principios fundamentales.
Observemos que la sociedad actual y el mundo profesional, es un campo de
batalla, de competición, ambición, y lucha por conseguir dinero, poder,
honores, se sabe más de las zancadillas de compañeros, jefes, etc., que
los apoyos fraternales.
Es una utopía pensar que existe fraternidad en el mundo, cuando en todos
los países de la tierra hay tantas carencias y tantas familias sin
trabajo, en favor de otros muchos que se enriquecen de manera
escandalosa y lo que es peor se permiten caprichos y lujos millonarios
que supondrían el bien de los más necesitados. Curiosamente, la
fraternidad, la solidaridad, la hermandad, existe entre los pueblos más
pobres, o con más carencias o con más problemas de convivencia. En los
pueblos y comunidades ricas hay más egoísmo y más despilfarro económico,
olvidándose de los necesitados.
Es cierto que en nuestro siglo han surgido infinidad de organizaciones
no gubernamentales de ayuda a los más pobres, a los más necesitados de
países empobrecidos por guerras, enfermedades, miserias, etc., y que una
parte de la sociedad les ayuda. Y otros pocos dedican su vida y su
profesión, pero hay otros muchos que la colaboración es mínima o nula y
cuando esta ayuda surge, en muchos casos es la ayuda es por amor?, ¿o
simplemente la ayuda es porque damos lo que nos sobra, lo que no nos
sirve?, lo que desechamos?
Y es aquí, en donde entraría la fraternidad, cuando el hombre de hoy
sepa privarse de esos pequeños caprichos que en un año suponen miles de
millones de euros en todo el mundo. Y lo mismo ocurre en muchos sectores
de la sociedad. Y esto se llama solidaridad, y por lo tanto fraternidad.
Dentro de nuestro propio ambiente familiar, estamos poco a poco
perdiendo nuestras buenas costumbres de amor, atención, solidaridad.
Parece que los sentimientos no estén de moda. El egoísmo se antepone al
cariño, al afecto. La misma forma de vida moderna, el trabajar padre y
madre supone desatender parte de las buenas acciones de otras épocas. Se
hace callar al niño con artículos consumistas, regalos innecesarios de
marca y moda, derivados de la publicidad. A los abuelos, tampoco se les
escucha, se les atiende pagando y no siempre, la estancia en una
residencia de ancianos. Yo creo que el egoísmo en este fin de siglo 20 y
comienzos del 21, está prevaleciendo sobre la solidaridad, amor
fraternal y familiar. Cuando el clan familiar falla, falla todo el
engranaje social, porque es una cadena que abarca todo.
Para ayudar con eficacia, hay que prepararse para ello. Y habrá que
autoeducarse eliminando las malas cualidades y dando paso a las buenas y
estar alerta ante las ocasiones de ayudar y fraternizar. El
comportamiento fraternal, es de vital importancia dentro y fuera de la
S.T., pues los miembros de la S.T., tienen la obligación no solo de
defender de palabra, las verdades teosóficas del primer objetivo, sino
además difundirlas con la acción, con el ejemplo y solo así, con el
ejemplo de nuestro comportamiento, enseñaremos a los demás y los
motivaremos para que sigan adelante con las enseñanzas teosóficas y
cambien de forma de actuar, y posiblemente se engrandezca la S.T., como
sociedad y se expanda sus objetivos, con más miembros, con más
defensores de nuestros objetivos, pues sabemos que se acercan a nosotros
a la S.T., muchas personas con ciertos desordenes emotivos, o
espirituales, personas que han buscado la Verdad, la espiritualidad, el
misticismo, el ocultismo, etc., en otros centros o seudo-centros de
enseñanza mística o religiosa, fuentes en donde beber, creer y crecer,
pues los pilares de ética, moral y hasta religiosa se les ha venido
abajo., precisamente a estas personas, se les tiene que ofrecer el mejor
ejemplo de Fraternidad. No es suficiente con buenos modales, insisto, el
ejemplo es fundamental. No es suficiente la fraternidad entre los
miembros (si la hubiera, que no siempre la hay), es necesario y
fundamental, potenciar la Fraternidad en todos los terrenos, y para ello
es necesario una férrea disciplina interna. No es suficiente con rezar,
meditar, con pedir, o con dar materia, (lo que nos sobra), es necesario
ampliar la acción y demostrar a diario la capacidad de amar, de sentir,
de fraternizar. “A Dios rogando y con el mazo dando”.
Cuando se actúa con afectividad se pone en marcha el compañerismo, la
fraternidad, y el sentimiento de unidad.
La evolución mundial requiere la cooperación y responsabilidad de todos,
se avanza cuando se trabaja en pos del bien social, sin esperar
demasiadas recompensas y honores. Y esto es aplicable a la construcción
y planificación de la comunidad, de las ciudades, sus calles, alumbrado,
canalización de aguas, edificios, etc. para el bien de todo un pueblo,
que más tarde cada habitante deberá compartir con sus conciudadanos. Así
se forma la gran cadena humana en las ciudades y en las familias. Pero
una vez realizada esta primera parte urbana, hay que trabajar nuestra
“casa” interna y expandir nuestras cualidades fraternales a todos los
niveles, solo así se conseguirá a través de años y ciclos de evolución
el autentico ser humano fraternal. El hombre del futuro “debe” ser más
humano.
Nuestra labor de hoy es empujar a los más jóvenes a ser fraternales, a
crecer en la ética y en la moral, pues si no actuamos, si seguimos
permitiendo una juventud sin principios morales, ¿Qué clase de sociedad
o de ser humano habrá en el futuro?
LOS MOLINOS 5 OCTUBRE 2007. B.H.LUPIÓN
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